Hace algo más de un mes me quedé alarmada cuando vi esto publicado en internet. Se trata de una foto de la modelo Filippa Hamilton que la firma Ralph Lauren retocó hasta rozar lo macabro. Fue publicada sólo en Japón, y retirada por las durísimas críticas que recibió.
Ralph Lauren pide disculpas por "adelgazar" una modelo con Photoshop
No tengo palabras para describirlo como se merece. Es completamente vergonzoso y un insulto a la mujer. Si os fijáis y tal y como dice el artículo, la cabeza es igual de grande o más que la pelvis. Los brazos tienen casi la misma longitud que los brazos, y les falta poco para igualarse también en grosor.
No sé quién tuvo los santos c*j*nes (porque de seguro fue un hombre) de retocarla así y pensar que estaba bien, pero eh, chapó. Y también mi más caluroso aplauso a sus jefes (repito, seguro que también hombres), que también dieron su aprobación.
Pero la foto no es lo más divertido del asunto, lo realmente gracioso es que la modelo, Filippa Hamilton, asegura que además la firma rescindió su contrato por decirle que estaba gorda. La versión de la compañía es que decidió despedirla por "la incapacidad de la modelo de cumplir con las obligaciones del contrato". Supongo que queda más bonito y cordial decir esto que no decir "mira, es que estás gorda, a la p*ta calle".
La modelo retocada por Ralph Lauren declara que la despidieron por "estar gorda"
Y yo me pregunto, ¿qué concepto de delgadez tiene Ralph Lauren, el de que si a una mujer no le cabe medio dedo entre las costillas tiene sobrepeso?. ¿Cuáles serán sus medidas femeninas ideales, 60-50-60?
Este suceso no hizo más que recordarme de nuevo la situación en la que la mujer se encuentra sumida desde hace ya varios años, si hablamos de moda y delgadez.
Si vais de paseo por la calle y tenéis la oportunidad de pasar por delante de alguna tienda de ropa femenina, prestad atención a los maniquís que marcas como Mango tienen expuestos en sus escaparates.
Por mi parte, no suelo variar mucho de ropa ya que cuando algo me gusta quiero que me dure, pero ir a comprarme unos simples vaqueros puede no ser tarea fácil. Os prometo, de verdad, que hace como 2 meses que busco unos vaqueros. No es que haya buscado con mucho fervor, pero sí intento mirar algunas tiendas al menos una vez a la semana.
Vale, lo confieso: tengo curvas. Supongo que ésa es la razón por la que me cuesta tanto encontrar unos simples pantalones que no me hagan parecer un lomo embuchado, ya que son diseñados para lo que yo llamo "mujeres tubo". ¿Tendrá algo que ver que la mayoría de diseñadores famosos, como no, sean hombres?, pues entonces diseña ropa para hombre, no pretendas hacer que una mujer deje de serlo para ponerse tu ropa.
Es un poco paradójico. Por una parte casi todos los chicos con los que hablo del tema afirman preferir mujeres curvilíneas, y que "mejor dos kilos de más que de menos". Las chicas también alegan tener serios problemas para encontrar ropa (exceptuando las delgadas, claro está) y demandan tallajes más altos. Entonces... ¿qué pasa aquí?. Es como si la población dijera que no le gusta el chocolate, pero que a su vez se vendiera por doquier. Está claro que alguna de las partes miente y no sabría decir cual de ellas, pero el problema sigue vigente.
Y no es sólo la ropa, cualquier foto que pueda verse en internet, revistas, anuncios, televisión... absolutamente todo está retocado. Modelos que presumen de estar contentas con ellas mismas y con su edad, son las primeras en agradecer esos retoques que las hacen parecer diosas sobre papel... pero no humanas. Lo humano (arrugas, michelines, celulitis...) está prohibido y no basta con múltiples capas de maquillaje para esconder esa humanidad. Hacen falta capas de otro tipo, las de los programas de imagen como Photoshop.
Esas imágenes llegan al público y hacen creer a hombres que esas mujeres "perfectas" existen, y a mujeres que con esfuerzo, dietas extremas, dinero y sacrificio pueden llegar a ser como ellas algún día... para gustar a esos hombres.
Quizás les haría falta ver a esas musas sin maquillar ni retocar digitalmente, para darse cuenta de que simplemente e irremediablemente son humanas, como el resto de las mortales. Y eso sin mencionar las operaciones de cirugía estética, a las que les dedicaré un post amplio más adelante cuando mi inspiración y tiempo me lo permitan.
En los juguetes dirigidos a las niñas ocurre algo similar. Basta con tener una de las famosas Bratz en las manos, para que os hagáis una idea ni siquiera tienen pies, sino muñones en su lugar, ya que es más importante ponerse unos zapatos bonitos. Labios asiliconados que parece que vayan a rebentar en cualquier momento y como no, kit de maquillaje (a lo Leroy Merlin, porque eso no es maquillarse, eso es darse un brochazo en toda la cara) para estar estupendísima. Y fíjate, parecería que el responsable del retoque de la foto de Filippa Hamilton se fijara en ellas, tienen la cabeza casi el doble de grande que la pelvis. Y no, no vale la excusa de los "superdeformeds" o los "chibis" japoneses, su altura y su delgadez demuestran que no hay comparación posible.
Toda la publicidad, la moda, las revistas... está meticulosamente concebido para que no nos gustemos a nosotras mismas. Si tenemos clara esta máxima, hemos dado ya el primer paso para ir a contracorriente. Gracias a nuestra genética nacemos únicas y con unas características que son sólo nuestras.
Lo que yo tengo claro es que no voy a adelgazar hasta parecer un palo vestido si mi índice de masa corporal es el normal, y que si a ellos les parece bien fomentar un modelo de mujer andrógina sin pecho, cintura o caderas, pues adelante, prefiero perder el tiempo husmeando tiendas en busca de algo que me vaya bien a perderlo en alterar mi físico a la forma irreal que pretenden fomentar y establecer.
Si no te gusta eres libre de mirar hacia otro lado. Es tan sencillo como que si no tuviera curvas, entonces sería un hombre.










