Corría el año 1996 y Squaresoft ya había publicado Final Fantasy IV, V y VI, Chrono Trigger, Live A Live y un montón de juegos más, pero el último RPG que la compañía nipona desarrollaría para la Super Nintendo sería el Treasure of the Rudras (El tesoro de los Rudras).

Dirigido por Kouze Ide y diseñado por Akitoshi Kawazu este título combina elementos clásicos del Final Fantasy como el combate por turnos, las historias complejas, Cid y las aeronaves, con un sistema mágico completamente innovador en que los hechizos son sustituidos por palabras, mantras. Mantras que el jugador irá descubriendo según avance el juego o incluso al experimentar con las palabras.
Otro aspecto innovador es que no hay un personaje principal, hay tres, y cada uno deberá completar su escenario, aunque interactuando entre ellos, eso sí.
Los protagonistas
Sión, un valiente caballero que busca encontrar a su mentor desaparecido y ganar un prestigioso torneo de lucha.
Surlent, un arqueólogo ansioso por descubrir la verdad oculta en las conspiraciones de la historia.
Riza, una sacerdotisa en una misión por acabar con la polución y la contaminación del mundo.
A estos personajes principales se les unen otros, llegando a formar tres grupos de batalla de cuatro guereros cada uno.

La historia
La historia presenta elementos de las religiones Indias, como los ciclos en el tiempo y los mantras. En Treasure of the Rudras, el mundo está al borde del colapso, el aire casi irrespirable, la tierra marchita y los mares contaminados (¿FFVII eres tu?) y para colmo de males, el ciclo de la humanidad está llegado a su fin, ya que cada 4000 años un cataclismo tiene lugar eliminando a la civilización más poderosa dejando su lugar a una nueva, y a la humanidad le quedan 15 días antes de que se termine su ciclo de 4000 años.
En esa tesitura el jugador debe elegir que escenario quiere jugar primero (Sión, Surlent o Riza), e irlos completando uno a uno para intentar salvar a la humanidad y al planeta. Como los personajes de cada escenario se relacionan entre ellos, las partidas son diferentes cada vez según el orden en que se completen los escenarios o las opciones que se tomen.
Jugabilidad
Se nota que Square ya tenía un montón de experiencia con la SNES, porque los detalles de este título y la mecánica están muy pulidos, como en cualquier otro RPG, hay que subir niveles y encontrar armas y armaduras, aquí además tienes la opción de crear mantras. Con los mantras que encuentra el jugador en la historia este juego es muy difícil, con supermantras artificiales creados experimentando con letras, se hace fácil.
Gráficamente está por encima de los FF de SNES y de A Link to the Past y a la par con Terranigma.

Las malas noticias. Este título nunca salió de Japón, lo que es una pena porque incluso a día de hoy en Oriente es un juego de culto como lo es Chrono Trigger en occidente.
Las buenas noticias. El grupo Aeon Genesis lo tradujo del japonés al inglés, en una traducción excelente, por cierto, adaptando el sistema de mantras al alfabeto latino. También hay una traducción al español bastante jugable.
La música estuvo a cargo de Ryuji Sasai, rockero empedernido y miembro de Queenmania, una banda tributo a Queen (si, los de We are the Champions)
Aquí el tema de intrducción de Treasure of the Rudras