Martes, 22 de Mayo de 2012 09:49
Título
Foro
 

Yuul

De La Capital Olvidada

(Redirigido desde Paddra-nus Yuul)

Yuul es una joven del Gran Paals que recibió de la diosa el don conocido como Ojos de Etro, lo que le permitía ver sucesos de toda la diacronía. Su habilidad para ver hechos futuros hizo que su pueblo fuera conocido como los visionarios, mientras que ella recibió el título de Oráculo. En un lejano pasado, mucho antes del Hundimiento del Nido, Yuul y su pueblo residían en Paddra, una próspera ciudad-estado de antaño situada en los Montes de Yaschas y que en su día fue una gloriosa civilación del Gran Paals. En aquella época, Yuul era una famosa pitonisa conocida como Paddra Nus Yuul o Paddra-nus Yuul, nombre que significa “Yuul del clan Nus, oriunda de Paddra”.

En realidad, Yuul es un Oráculo que ha de soportar la carga de las profecías, ya que su esperanza de vida disminuye con cada visión del futuro que atestigua. Por este motivo, todas las Yuuls perecen a una edad muy temprana, normalmente antes de cumplir los veinte años. Sin embargo, siempre vuelve a nacer en el seno del clan de los visionarios. Cada reencarnación tiene la misma alma, apariencia y dones. Es por eso por lo que siempre recibe el nombre de Yuul. Debido a que las visiones del Oráculo eran consideradas auténticas profecías, los visionarios de Paddra las almacenaban en dispositivos arcanos conocidos como Auspiciadores.


Contenido

El guardián inmortal de Yuul

Los guerreros que acompañan y velan por la seguridad de Yuul son escogidos entre lo más selecto de la tribu de los visionarios. De entre estos protectores, además, se escoge un Valedor: el defensor que esgrime el poder del caos. Según se cuenta, este poder supera incluso al de los fal'Cie, entes semidivinos. Solo puede existir un Valedor, y solo otro protector visionario puede retarle. Si consigue vencerle ocupará su puesto y se convertirá en el nuevo portador de la energía del caos.

Caius, un antiguo lu'Cie, se convirtió en el guardián inmortal del Oráculo tras recibir el corazón de Etro. Durante los siguientes siglos, vio morir a cientos de Yuuls. Todo lo que obró en los siglos posteriores fue con el propósito de liberarla de la maldición de la reencarnación eterna. Su propósito final era asesinar a la diosa, cuyo corazón él mismo portaba en su interior. Esto haría que la corriente de caos volátil traspasara la puerta de Etro y destruyera las fronteras entre Valhalla y el mundo de los mortales. El tiempo, así como la vida y la muerte, dejarían de tener sentido, y Yuul no estaría atada por más tiempo a su cruel destino de reencarnación y muerte.


La pitonisa Paddra Nus Yuul

La bestia Ugarurummu se abalanzó en cierta ocasión contra Paddra. Fueron muchos los lu'Cie y los valerosos guerreros que salieron a su encuentro, mas nada pudo detener a la poderosa criatura. La situación era desesperada, pero solo el Oráculo Paddra Nus Yuul era consciente de la amenaza real que suponía la bestia. Ugarurummu era un monstruo de otro tiempo, de un futuro atisbado por el Oráculo. Su existencia en aquella época era una contradicción, algo imposible. Tenía que ser destruido o la grieta en el espacio-tiempo que lo trajo acabaría por engullirlo todo. Fue eso lo que llevó al Oráculo a tomar una medida tan desesperada como fatal: rompió sus propios votos y selló a la bestia en la Falla del Continuo.

En el cenit de la civilización de Paddra, una nueva encarnación del Oráculo Paddra Nus Yuul de los visionarios profetizó la destrucción de su pueblo. Ironías de la vida, fue la misma profecía la que sirvió como detonante para la guerra civil que supuso la decadencia y desaparición de los visionarios. El Oráculo comprendió que sus palabras tenían el poder de cambiar la historia y el futuro, tras lo que decidió someterse a un destierro voluntario junto con su Valedor Caius y algunos guerreros de más confianza. Habría de vivir en el anonimato desde aquel día, por lo que cubrió su rostro con un velo y renunció a la corona que la identificaba como regidora de Paddra, pasando a ser simplemente Yuul el Oráculo. Poco tiempo tardaron ella y sus acompañantes en desaparecer completamente de las páginas de la historia.


Yuul el Oráculo

Tras abandonar Paddra, Yuul y su pueblo siguieron vagando por el Gran Paals durante siglos. Aparentemente, los visionarios fueron los únicos seres humanos, al margen de los habitantes del Nido, que lograron sobrevivir a la Guerra de Oclusión. Durante los años que siguieron a la guerra, los humanos prácticamente desaparecieron del Gran Paals, que pasó a estar habitado únicamente por monstruos salvajes, autómatas de Paals, Cie'th y ciertos animales. Quinientos años después de la guerra, a consecuencia del Hundimiento, gran parte de la población del Nido empezó a colonizar de nuevo el Gran Paals. Sin embargo, nunca supieron que los visionarios aún vivían ocultos en algún lugar del mundo.

Un nuevo apocalipsis ocurrió en el año 500 d. H., cuando el pilar de cristal que mantenía el Nido sobre el Gran Paals se derrumbó. La caída de la gigantesca esfera flotante dejó el mundo en ruinas y la mayor parte de la raza humana pereció. Una vez más, los visionarios fueron el único pueblo que logró sobrevivir. Sin embargo, su número fue reduciéndose con el paso de los años. Yuul el Oráculo siguió reencarnándose durante los doscientos años que siguieron a la hecatombe.

La última encarnación de Yuul vivió en el Mundo desahuciado alrededor del año 700 d. H., donde era amiga de Noel Kreiss. Yuul, Noel y Caius se convirtieron en los tres últimos seres humanos sobre la faz del Gran Paals. El Oráculo murió en los brazos de Noel poco después de que Caius marchara a Valhalla. Antes de exhalar su último aliento, Yuul le prometió al joven cazador que volverían a encontrarse. Su última visión no fue de desesperación, sino de esperanza. Después de que Caius llegara a Valhalla, depositó el cuerpo inerte de Yuul en el mar que bordeaba las Tierras Etéreas.


El grupo de Lightning y las profecías de Yuul

Poco antes del Hundimiento, mientras se encontraban en el Gran Paals, Lightning y su grupo encontraron un fragmento de texto que decía lo siguiente:

"Así habló la pitonisa Paddra-nus Yuul: Surcó Ragnarok los cielos para con el Nido acabar y al Gran Paals la paz eterna traer. Pero la diosa no lo permitió. Por piedad a los necios moradores del Nido, su fuerza arrebatole a la bestia y en el letargo de cristal sumiole sin que su Misión completar pudiera".

Esto hace referencia al fin de la Guerra de Oclusión, que terminó cuando Fang y Vanille, las dos lu'Cie destinadas a convertirse en Ragnarok y destruir el Nido, fueron convertidas en estatuas de cristal por la diosa Etro antes de poder completar su Misión.

Además, el grupo de Lightning encontró otro texto que hacía referencia a la diosa Etro y que también era autoría de Yuul:

La diosa no deseó nada. La diosa no creó nada. La diosa solo sintió pena. Sintió pena de millones de condenados y sumió en el letargo a quienes iban a arrebatar sus vidas. Sintió pena de aquellos atados a un deber más atroz que la misma muerte y envió emisarios para que los guiasen cuando sucumbieran a la desesperación".


Primeros encuentros con Serah y Noel

Serah Farron y Noel Kreiss tuvieron numerosos encuentros con el Oráculo y su Valedor mientras recorrían la diacronía. En el año 3 d. H., Yuul y Caius vieron a los dos jóvenes tomar en Nueva Bodhum el portal con el que iniciaron sus viajes en el tiempo, aunque no se mostraron ante ellos. Serah y Noel tampoco advirtieron la presencia de la joven Oráculo en la Floresta de Sunleth en el año 300 d. H., donde también eran observados tanto por Yuul como por Caius.

La primera vez que los dos jóvenes hablaron con una Yuul tras iniciar su viaje fue en Oerba en el año 200 d. H. Noel reconoció al instante tanto a Caius como a la joven pitonisa, por lo que fue incapaz de disimular su desconcierto y confusión cuando los vio. Sin embargo, en aquella época Noel aún no había nacido, por lo que ni Caius ni esa encarnación de Yuul lo conocían en persona. Caius intentó ajusticiar a Serah y Noel por querer alterar la historia, pero no fue capaz de acabar con ellos. Después de esto, Yuul se despidió de Serah con las enigmáticas palabras “cambiar el futuro conlleva modificar el pasado”.

Las acciones de Serah y Noel alteraron la línea temporal, creando una versión alternativa del año 10 d. H. en los Montes de Yaschas. Fue aquí donde volvieron a encontrarse con el Oráculo, que le dijo a Noel que había una Yuul en cada época, y que si todas ellas lo conocían era porque lo habían estado observando a través de la diacronía. También le dijo a Serah que ambas era iguales, ya que tenían el mismo don. Cuando Serah y Noel abandonaron esta época, esta encarnación Yuul falleció en presencia de Caius.


Yuul en Academia y en la Torre Agustia

En el año 400 d. H., la llegada de Serah y Noel a Academia propició que el protofal'Cie Adán convirtiera a gran parte de los habitantes de la ciudad en Cie'th para intentar protegerse. Los dos jóvenes trataban de salvar Academia del apocalipsis Cie’th cuando se encontraron con Yuul. El Oráculo fue atacado por Zenobia, pero Serah y Noel lograron liberarla y acabar con el Cie'th. Fue durante estos acontecimientos cuando supieron que Yuul estaba condenada a reencarnarse eternamente y que Caius era su Valedor, su guardián inmortal. Poco después, Yuul tuvo una última visión y murió.

Serah y Noel volvieron a encontrar con Yuul en la Torre Augustia en el año 200 d. H. En esta ocasión se trataba de la misma Yuul a la que conocieron en Oerba en la misma época. La Oráculo les dio un artefacto y les pidió que protegieran la diacronía eliminando las distorsiones y enderezando la línea del tiempo. También les dijo que el culpable de muchas de las contradicciones de la historia era el protofal'Cie Adán, por lo que fueron a su encuentro. Durante estos acontecimientos, se creó una nueva línea temporal en la que Adán nunca había existido. Cuando Serah y Noel abandonaron esta época a través de un portal, Yuul tuvo una nueva visión y falleció.


Paddra Nus Yuul como orbe escarlata

Hace siglos, cuando Paddra Nus Yuul confinó a la vil bestia conocida como Ugarurummu en una fisura temporal para salvar a la civilización paddrana, originó una paradoja que afectaría a los Montes de Yaschas en los años 100 y 110 d. H. En esas épocas, numerosas personas desaparecieron sin dejar rastro tras ser engullidas por la paradoja, aunque sus pesares se manifestaban posteriormente como orbes escarlata de los que se desconocía su procedencia y verdadera naturaleza. Los recuerdos de la propia Paddra Nus Yuul se convirtieron también en un orbe carmesí que apareció en los Montes de Yaschas en el año 110 d. H.

Cuando Serah y Noel llegaron a esta época, pudieron escuchar los lamentos de la esfera. El pesar de Yuul por los sufrimientos que sus actos causaron a generaciones venideras impregnaba el orbe. La pitonisa pidió a los dos jóvenes que enmendaran su gran error y resolvieran la paradoja que subyugaba los Montes de Yaschas y que había puesto fin a la vida de muchos inocentes. Serah y Noel se enfrentaron a Ugarurummu y le dieron muerte para redimir al Oráculo de su culpa. Cuando informaron al orbe de lo ocurrido, Yuul susurró al oído del cazador palabras de agradecimiento por eximirle de la carga que soportaba. Después de esto, el orbe desapareció para siempre.


Últimos encuentros y el fin de la maldición

Tras ser traicionada por Alyssa, Serah volvió a encontrarse con el Oráculo en la Falla del Continuo, donde los espíritus de numerosas Yuuls se manifestaban mientras escudriñaban a través de los tiempos. Allí habló con tres de ellas, una procedente de un pasado remoto, otra de su misma época y una tercera procedente de un futuro que desconocía por completo. Todas las Yuuls se desvanecieron tras hablar con Serah.

Poco después, la joven se encontró con otra Yuul que decía ser aquella que vivía y moría en todas las eras, que sufría sin medida una y otra vez. En realidad se trataba de Caius tomando la forma del Oráculo. Cada distorsión de la diacronía producidad por Serah consumía la vida de Yuul, por lo que Caius la desafió en combate para salvar a su protegida. El Valedor logró derrotar a su adversaria, sumiéndola en un sueño eterno, aunque Serah lograría escapar de él algún tiempo después.

Cuando Serah y Noel llegaron a Academia en el año 500 d. H, escucharon la voz de Yuul, que les decía que no debían luchar contra Caius ni matar a la diosa. Finalmente, Caius logró culminar el plan que llevaba gestando desde hacía varios siglos para acabar con la maldición de Yuul. Instó a Noel a que le matara atravesando su corazón con su espada. Puesto que el corazón de Caius era el corazón de Etro, esto significó la muerte de la diosa, por lo que el caos atravesó la puerta de las almas e invadió el mundo, destruyendo el pasado y erradicando la historia. Una nueva realidad en la que la vida y la muerte no tenían sentido, un mundo en el que Yuul no tendría que permanecer atada en un ciclo eterno de renacimiento y muerte.


Una historia alternativa

Si Serah decide usar un retrosello para volver a vivir los hechos en los que fue derrotada por Caius en la Falla del Continuo, podrá volver a enfrentarse a él y cambiar la historia. Si logra acabar con el Valedor portando el paradoscopio, la historia sufrirá un duro golpe, ya que Caius aún debía desempeñar un papel importante para enderezar la línea temporal. Esto hará que Serah, Noel y Mogu acaben en los confines de la existencia, en una versión de Nueva Bodhum al margen del tiempo.

En esta línea temporal alternativa, Serah, Mogu y Noel se encontraron con Yuul mientras vagaban en busca de una salida. Sin embargo, la llave para desentrañar la paradoja se había perdido con Caius, lo que les hacía estar atrapados en un mundo sin más habitantes que ellos cuatro. En este lugar, Yuul no tenía visiones, ya que el tiempo se había detenido y no existía el futuro. Sin embargo, Serah no se daba por vencida y los instaba a seguir buscando un portal que les permitiera seguir viajando en el tiempo.

Yuul supo que estaba en el mundo que siempre había anhelado. Noel y ella estaban juntos y no necesitaba nada más, ni siquiera a Caius. Juntos podrían volver a empezar… y esta vez todo saldría mucho mejor. Pero Noel quería más. Él necesitaba que hubiera un futuro. Un futuro pleno, lleno de gente, de vida… de posibilidades. Tanto para lo bueno como para lo malo. En ese momento cayó un meteorito. Yuul alzó el rostro. Si eso era lo que Noel quería, también ella habría de desearlo. “Mira, Noel, acaba de caer una estrella fugaz. Un nuevo portal se ha abierto. Puede que el futuro que anhelas nos aguarde más allá de ese umbral”. Después de esto, los cuatro se dirigieron corriendo al lugar donde había caído el meteorito.




  • Página
  • Discusión
  • Ver código fuente
  • Historial